jueves, 19 de noviembre de 2009

Quimera.

Los humanos tenemos la capacidad de reconstruirnos, reinventarnos y resurgir tantas veces como nuestra existencia amerite. En esas metamorfosis de supervivencia, se corren riesgos, y uno de los más horripilantes es el no reconocer en sí mismo todo lo que hubo de bueno o enriquecedor en "la vida pasada", no se niegan los lapsos de aprendizaje y experiencia, simplemente se asimilan hasta el fondo del ser, y yacen ahi como si siempre hubiesen sido parte de uno. Personas, rostros, sensaciones y percepciones, muchas cosas se desvanecen en la memoria emocional e intelectiva, y permanecen solo por los esfuerzos que la cotidianidad y multiplicidad de encuentros conllevan: fotografías y filmes cortos que acontecen en la proyección de una soledad que no puede tragarse así misma. Entonces es como todo parece ajeno, los rostros extraños, y hasta el propio reflejo en el espejo miente, sonríe aun cuando el corazón destrozado y vacío no ejerce más control en la visión romántica del filósofo tardío, que murió en el pasado siglo. Es entonces cuando la quimera surge, entre dos mundos, uno de anhelos y esperanza, otro de incertidumbre, vacío y miedo...¿puede ser alguien capaz de ser y sentir todo ésto a la vez? Las posturas formales podrían decir mil cosas, pero ante el espíritu solo hay una verdad: todo inicia y acabo hoy, repitiéndose constante e invariable hasta el día en que flotemos como minúsculos polvos.

No reconocerse nada tiene que ver con saber quién se és. Uno puede estar seguro de que pretende buscar, querer o comprender, saber que lugar se puede ocupar en el vasto inconsciente multitudinario, y sin embargo carecer del sentido real para seguir en pié o justificar su verdadera finalidad. Es ahí cuando pierdes toda motivación, un hombre verdadero no se conforma con lo que está dictado para él, un verdadero hombre busca incansablemente para lograr ver por encima de aquello en lo que cree y en lo que no cree, pero ser uno mismo tiene un altísimo precio, vivir en frustración constante, y será entonces ésta el ángel que nos lleve de un plano a otro, de la vida a la muerte, de ser el vencido a ser el ganador, de caer y de volar de nuevo. Así la línea que creías delgada pero firme, desaparece por completo, y las aguas turbias y putrefactas se mezclan con las aguas benditas y holísticas, es así, como uno se convierte en un monstruo de múltiples formas, cúmulos de sensaciones, emociones sin control, sentimientos que impactan unos contra otros cada segundo, exponerse a la tórrida realidad del mundo sin mantos, donde ya no importa si hay error o desacierto, porque ahora todo es relativo, "si" y "no" son una mísma cosa, ni todo el conocimiento de los hombres es siquiera una pista, el universo mismo toma el alma por su casa, y con la quietud transcicional de un cometa lejano puedes transitar a donde quieras, sin dirección conocida, inalcanzable, con ese dulce sabor de la locura.

Me encanta ser, ser lo que sea, ser todo o ser nada, ser alguien o un don nadie, construir y destruir, dañar y curar, ver la inmensidad y cegarme, ser sangre que hierve en los escondrijos carnales o frío témpano inderretible, ser presa y cazador, sabio e ignorante, bendito o maldito... ahora sé que yo soy único, pero tambien tan igual a los demás, que por más lejos que mi alma viaje, sigo aquí, que puedo amar más allá de aquello que nisiquiera puedo explicar y entregarme sin esperar nada, pero tambien puedo odiar sin piedad ni razón, arrebatar con maldad anticipada y disfrutar sus resultados, disfrutarlos y sufrirlos. Solo puedo decir finalmente, a manera de una nota que se escapa a la melodía y se pierde en el viento... que hermoso és...

1 comentario:

Margareth Crow dijo...

Amigo, qué gusto que retomes el blog, me gusta mucho lo que escribes. Me agrada mucho el nuevo formato, deberías diseñarme algo para mi blog, ya que a mi no se me da nada xD jajajaja

Espero leer mas pronto.

PD
No se dice insabora, se dice insípida.