jueves, 31 de julio de 2008

No puedo dormir... estoy soñando despierto y me hago deslizar adrede sobre caminos urbanos que se irradian adornados por esta noche sútil y siniestra, fría y seca, aturdido por mis propios gritos, gritos hacia adentro, como grandes tragos de agua salada...
He sido demasiado débil y estúpido últimamente, como ataviándome de lujos que no es prudente portar, que inevitable y ocultamente me alejan de la razón, la poca cordura que me queda y de que todos famélicamente gozamos. Esa es una de las guerras más complejas que se libran, la más repetitiva y común ¿que tanto debo creer? Es sencillo hacer perdediza la duda, y querer construir un mundo perfecto e intacto de cosas etéreas que se hierguen solo por el deseo de que así sean... porque sí.
Es indudable, tenemos derecho a creer y soñar, a observar la vida y deleitarnos con lo que acontece en su vientre, pero todo bajo nuestro propio riesgo, el riesgo de saber que las cosas no siempre son como las vemos porque son más bien como queremos que sean o puedan ser y de que tener aquello que anhelamos, no siempre depende de nosotros.
Más vale resignarse siempre ante todo, hay luchas perdidas que seguimos manteniendo en marcha porque eso nos hace felices, engañándonos para jugar a que hemos hecho lo correcto, pero al final nada tenemos. No siempre hacemos lo correcto, aunque eso parezca lo más verdadero en el universo.

domingo, 27 de julio de 2008

A veces ya no sé donde estoy. Y no hablo de una desubicación espacial temporal, sino de un todo compuesto que va más allá de alguna coordenada matemática con la que se define el lugar que ocupa un punto en el universo. Cuando digo "no sé donde estoy" me refiero a un desapego semitotal de lo que significa este mundo. Aun conservo maravillosos puntos de anclaje, unos más fuertes que otros, pero mi percepción de este estadío debe separarse de lo que significa la vida de hombre que todos en parte jugamos a la que como seres cósmicos innnegablemente estamos forzados a enfrentar: ser un individuo total que saber reconocerse a sí mismo para poder sentirse parte de un todo y teniendo este descubrimiento como consecuencia el perder el sentido que lo hace permanecer con los pies en la tierra firme.
Es como volverse loco, pero seguir cuerdo, entender que papel juegan todos e irremediablemente rechazar todo lo que está preconcebido, construído artificialmente al mismo tiempo que se forma parte de ello; somos muñecos de carne plástica en los cuales aun sobrevive ese pequeño destello de luz esperanzadora y pura que algunos llaman alma, el lado humano que nos queda y que va más allá de las leyes del hombre.
Algo me dice que las cosas no acaban aquí, y confortablemente pienso estar seguro de eso.
Sin embargo debo seguir mi curso como lo hacen los demás, porque el final siempre puede vislumbrarse más el camino debe continuar. No me importa el destino, si no el viaje que día a día me colma de "realidad" y me hace recuperar fuerzas para desear que las cosas aun tiene sentido.

Creo que el amor es lo único que siempre queda y es inmutable, estemos inmersos en él o no, siempre habrá de existir: en la observación del horizonte de manera contemplativa, en la realización de un acto bello sobre una hoja de papel, en el acompañamiento mutuo de las horas muertas, en ver sonreir a un niño y recuperar las ganas de vivir o en velar el sueño de un amante que duerme por el efecto de un dulce beso, esas pequeñas cosas hermosas son el sentido de esta vida.

domingo, 20 de julio de 2008

Firmemente

No hay momento en el que puedas decir: "¡Por fin! Lo logré." Siempre hay algo más adelante que impide quedarte quieto, por mayor que sea la armonía que sientas con la vida, tu alma es una espora viajera, dominada por la ley del caos y la incertidumbre.
Uno no puede estar bien con todos ni en todos los aspectos, pero con un carajo, cada quién tiene su propia vida y es lo suficientemente capaz como para sostenerse a sí mismo como mínimo, ninguno de nosotros, hombres, simples mortales, debe ni puede asumir las cargas de sus cercanos, por más doloroso o cruel que sea, hoy no estamos para sacrificios. Los héroes surgen a cada segundo, y hoy en día son mas bien subproductos de la casualidad y la monotonía, "¡Vamos pues, seamos todos héroes!" parece jugar la humanidad.
Ante todo el mayor tesoro que tenemos, somos nostros mismos. Somos lo primero que nos debe importar, y ¿por qué? se preguntaran muchos...
No sé si se han fijado en que siempre se nos invita a dar, y es muy hermoso, pero, ¿dar qué? ¿lo mejor de ti?, y, ¿qué hay de ti? Creo que se nos olvida una parte muy importante, ¿qué hay de nosotros?
Es una gran verdad que es imposible amar, cuando no se ama uno así mismo. Para poder dar debe haber calidad personal, porque de lo contrario estaremos regalando solo sobras, fragmentos incompletos de aquello que aun no tiene sentido ni para nosotros.
Al decir eso, obviamente no hablamos de que debemos llegar a ser seres perfectos y completos para poder ofrecer algo realmente valioso de nosotros, no, más bien se refiere a tener un conocimiento del propio yo, con todos esos atributos y defectos, enigmas y verdades, estar al pendiente de quién somos, que queremos, que buscamos, a dónde queremos ir. Si no somos capaces de atender a nuestras propias necesidades básicas, menos podremos atender las de otros, al menos no de manera conciente y productiva, sería solo como cultivar más de esa "media vida" que arrastramos.
No hablo de siempre pensar en nosotros y tratar de equiparar los recursos disponibles para nuestro bienestar sobre el bienestar de otros, eso sería egoísmo, simplemente es no dejarte arrastrar por el pesimismo y el mensoprecio de las demás personas, que inconcientemente quieren hundirte hasta donde ellos son incapaces de reaccionar aun después de haber tratado de abrir sus ojos. Un ciego no puede guiar a otro ciego, primero debe él encontrar la luz para poder volver y mostrar a los otros el camino.
Cuando nos sentimos llenos y completos estamos en mayor disposición de dar y ayudar, es la única forma de romper con ese ciclo de autodestrucción. Confiar en que los demás pueden luchar por si mismos y renacer, y dar la mano una vez que haz sentado el pié firmemente, es mejor que lamentarse y tener lástima de ellos, aun peor, del mismo lugar donde nacen sus lamentos.

jueves, 10 de julio de 2008

Es increíble como viviendo atento a la vida en toda su expresión, hasta de los detalles más simples e imperceptibles, uno logra aprender grandes cosas de instantes que quizá pasen al olvido, pero cuyo mensaje permanecerá por siempre en ti, formando parte de tu visión de las cosas.
No podemos dirigir el flujo de las cosas, ni forzar del todo la corriente de un río, la naturaleza hace su trabajo, y no debemos olvidarnos nunca, de que pese a que el hombre cree poder transformarla y adaptarla a su concecepción utilitarista, nosotros somos en nuestra raíz más profunda, eso, naturaleza, y estamos eternamente ligados a ella y expuestos a sus sabias decisiones.
Esta gran verdad me hace pensar tambien en lo siguiente que retomo de algo que escuché por ahí: "el pasado es historia, el futuro una sorpresa, pero el presente es un regalo hermoso que no podemos negar, y solo nos toca aceptarlo y vivirlo con esplendor e intensidad". Eso es la vida.
Hace mucho que hice este compromiso, y abandoné muchas de mis "causas" porque me dí cuenta de que verdaderamente no eran importantes, uno siempre puede darse la libertad o el lujo de volver a empezar, tantas veces como sea posible y siempre con una nueva concepción de las cosas, siempre más avanzada que la anterior, despojarse de las ataduras impuestas o vivir en medio de ellas sin perder eso que realmente eres y tanto te ha costado descubrir y aceptar.
Es increíble estar aquí, percibir todo a nuestro alrededor, olerlo, observarlo, vivirlo!
No sé lo que venga mañana, pero siempre podré recibirlo con gusto por que el hoy me da lo suficiente para aprender a enfrentar ese futuro.