miércoles, 14 de mayo de 2008

Si tu me lo pides...
soy capaz de guardarme un beso sencillo,
de negarle a mis manos tocarte cual el viento ligero
o cerrarme la boca para aprisionar una palabra
que dulce pudiera pronunciarte,
y es que és lo más natural en mi vida el amarte,
tan natural como la luz de la mañana,
vívida como el ave del amanecer
y suave como un pensamiento nacido de ti.

Si acaso lo pidieras...
sería capaz de congelar mi corazón y ocultarlo a la vista de los otros,
de atar mis impulsos en el más profundo infierno de amnistías,
de abandonar mi causa y entregarme sin dudarlo,
de adjudicarle tu dolor a mi cuerpo,
o aunque nunca lo supieras, por ti desaparecer y morir .
Sería incluso capaz de fingir a la distancia que no te conozco
que jamás mis ojos te han visto y que no soy capaz de reconocerle a tu voz. De decir no, no te amo; aunque en el acto me condene a la peor de las mentiras y al más profuso de los castigos:
saber que puedo estar a tu lado y cumplir del trato mi parte, en las sombras besarte, y reconocer que aun encendiendo todos mis soles, no soy a tu lado mas que el amigo que suele jugar de copiloto, como pudiera serlo cualquier otro.

Si tu lo pidieras... sería capaz.

sábado, 10 de mayo de 2008


Uno que sabe de éstas cosas del amor. La verdad es que no se aprende nada, el amor es, por sí solo, y los seres se aman, sin más que hacer o pensar que entregarse y compartirse.
No debería avergonzarnos el demostrar el amor, cualquier tipo de amor. El amor es tan bello e incorrompible, es extraño y un tanto tortuoso, pero al final siempre nos guía a la verdad.
Yo no se nada, no he aprendido nada...

Desde que te ví sabía ya que habría de cruzarme a tu paso, que besaría tus ojos, que me posaría en tus labios, que mordería tu oreja y tu dedo pulgar. Sabía ya que iba a respirarte y a sentirme lleno con solo fijar mi vista en la tuya. Qué hermoso és! que milagro más grande nos han concedido, que poder más enorme es amar. Me haz hecho descubrir lo que ignoraba en mí, me gusta ser quién soy cuando estoy a tu lado, eres el espejo que todo lo enaltece, tu cosechas lo mejor de mí y así vivir vale la pena, despertar vale la pena porqué tu estás acompañándome, porque puedo ori tus pasos junto a los míos y vas por el mundo mostrándome las cosas a través de tus ojos. Y amo cada extensión tuya, tu luz más brillante y tu sonrisa que todo puede resucitar, amo tus carencias y tus ásperas mejillas, amo aquello que no sé de ti, y tus manos las amo, me amo más al amarte, porque eres mi fin.

No se cuanto duran estas cosas. No me gusta pensar en ello.
Por ahora te extraño, alucino tu aroma en el viento y tu cálido abrazo.
Dormir a tu lado, suave lecho de eternidad, es perderse en universos acuáticos, y tu eres pez que nada en mis sueños, en las dulces aguas con las que felices saciamos nuestros largos días, nuestras abruptas soledades que no son ya más.
Yo no sé que decir, al hablar de éstas cosas uno siempre suena tan ignorante y tan vulgar.
Prefiero decírtelo como es costumbre, sin pronunciar nada, y con ese mucho mucho que acompaña la mueca de tu labio al sonreirme, vaya que eso si se convierte en todo.

Uno cree saber de que habla, y la verdad no sabe nada.
Aquellos que dicen y hablan y creen poder definirlo todo, que clasifican y especifican o dictan tiempos adecuados para vivir bajo circunstancias profetizadas, aquellos que dicen que hay amores incorrectos, aquellos, no saben nada.