lunes, 31 de diciembre de 2007

Preciado

Si intento hacer un recuento de este año, la verdad es que lo he olvidado todo. Mi vida parece solo un largo día, donde no hay mañana. Me vuelvo a ver dónde mísmo, y creo ir y venir una y otra vez, y la verdad es que nunca salí, me quedé en mi lugar de siempre, y todo lo que han visto mis ojos, ha sido solo una proyección de lo que sucede en mi mente.

Yo no soy de esos, que puedan hablar de otra cosa que no sea de sí mismo, es patético, lo sé, pero mi capacidad sólo me da para eso, porque si incluso me entrego para hacer algo por otros, al final termino en mí, no importa como sea, o que tanto me ausente, yo soy ese epílogo. Creo que estoy harto.

Yo no soy de esos que pueden hablar libremente del amor, o que pueden hablar de los amigos, o que puedan por lo menos ausentarse por completo de sus pensamientos. No sé, todo e smuy confuso. hace ya tiempo que no puedo pensar bien, que no puedo hablar bien, que no puedo escribir con claridad y coherencia.

Se me acaban las fuerzas, lo juro, y no he hecho realmente nada, no he logrado nada y lo que más em duele es no saber que he hecho y dejado de hacer. Siento que no merezco a la gente que se me acerca, me siento tan sucio y falso. Se me acaban las fuerzas, mi cerebro está muriendo, eso si lo sé, estoy seguro.

En cada exhalación que ejecuto, se me escapa lo que queda de mi alma, es mejor decirle el espíritu, proque mi alma ha muerto ahce ya mucho, ya que solo eh sido una sombra, asquerosa, causante de lástimas y olvidos. Es raro, pero no estoy deprimido, no me siento tan triste, y no me tengo lástima ni compasión, este juego esquizofrénico me hace verme ya como a un extraño, o un concocido tan conocido al que el sigues los pasos pero que no se da cuenta de tu presencia.

Que mala suerte, nunca puedo cerrar al menos un maldito ciclo bien! me esfuerzo, lo juro, pero ya no está en mi.

Estoy cansado, quiero caminar, quiero ir al mar. Lo extraño mucho, pero las fuerzas que me quedan no me alcanzan ni para llegar a la esquina. Ya estoy aquí, ya no puedo perder más, sólo me queda esperar, ha que el jeugo termine. Espero al menos poder recordar algo de lo lindo que me ha tocado ver, eso, aunque tampoco es mío, si es quizá lo único que he sentido cómo un regalo de la vida... es mi mayor tesoro.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Nisiquiera una sola pluma

Hoy quebraron mi cascarón.

Todavía estaba nuevo, bueno, casi sin usarse; golpeado sí, un poco, pero aun servía.

Hoy, desde hace días que volví a sentirme como un bebé, como un niño pequeño que teme a la oscuridad o al primer día de clases en el jardín. Sentí que mi casa no era mía, me sentí perdido en ella como en un supermercado lleno de gente extraña.
Entre tantos cambios externos parece que he vivido varias historias distintas al mismo tiempo. Y lo único que me queda es pensar en lo que viene, y no he planeado nada, pues quiero vivir las cosas en su estado natural, quizá así logre desarrollar mi sentido de supervivencia.

Lo raro es que tuve miedo, mucho, cómo ése que me hace cambiar trémulamente a estructura semipoética... que logra hacerme orinar en los pantalones, paralizado.
Volvieron mis viejos fantasmas, me hablaron de nuevo, me saludaron lamiéndome con sus lenguas frias y ásperas... me he quedado sentado donde mísmo desde entonces.
Y él sigue, sí, él. Esta sentado detrás mío, esperando que el cuervo se libere... lo malo es que el cuervo ya está muerto.

martes, 4 de diciembre de 2007

En mi lugar... incapaz de procesar.

Me encuentro, al igual que muchos otros, en plenas vacaciones. Ya estoy aburrido e imposibilitado para cualquier actividad monótona. En mi reunión diaria conmigo mismo decidí y confirmé algo: no pasaré este mes y medio postrado frente al monitor de mi computadora, ni durmiendo, ni a dedicarme a leer y analizar profundamente un libro de mi colección. NO!

Tengo ganas de hacer cosas nuevas, cosas que nunca he hecho, como trabajar realmente. Estoy dispuesto a entrar en cualquier empresa, conseguir cualquier empleo, inlcuso a alquilar mi cuerpo (jhajhajhajhajha). Necesito nuevos aires, otro ambiente, y de paso dinero, para hacerme cargo de gastos personales superficiales que sería injusto hacer recaer en mis padres, ya tienen suficiente conmigo y mis necesidades extrabásicas.

Y bueno, volviendo a mis días convertidos en múltiples y repetitivos domingos seriados y predeterminados por un itinerario soso guiado por la incapacidad de respuesta ante estímulos ambientales de baja vibración y fisiología electromécanico-quimica decadente, pues, solo me queda buscar, buscar, buscar, algo nuevo que hacer cada día. Lo que sea.

Ya extraño a todos. Fué como si en los últimos segundos de una vida que se va, a punto de extinguirse, se conocieran las cosas más valiosas de este mundo, luz, afecto y cariño jamás sentidos. En el último día conocí a varias personas que valen mucho la pena, la valen tanto como querer preservar mi propia vida. Ya antes lo he sentido, pero tener más por quién hacerlo le suma valor a tu existencia.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Como ayer.

Hoy estuve limpiando mi escritorio, depurando documentos, rearchivando carpetas en mi ordenador, desempolvando mis libros. Me acordé mucho de como era antes.

Antes era muy dócil y sensible, era algo casi insoportable (como el color rosa). No podía controlar lo que sentía y perdía el control de mis emociones, por eso me refugiaba en la razón, pero a veces ni eso ayudaba. Después me fuí haciendo más fuerte, más duro, más áspero, y logré contener los sentimientos volviéndome alguien capaz de enfrentar la vida allá afuera.

Y ante ese perfil de antaño, recordé, que hace ya mucho que no lloro. No puedo llorar ni cuando estoy triste, ni cuando algo parece enternecerme, ni ante el dolor. Aunque no he perdido mi capacidad de asombro, la verdad es que mi capacidad de tirar todo al vacío a llegado a su máximo, y me doy cuenta de esto porque ni pensando en el peor de los sufrimientos logro afligirme, ni asustarme.

Me volví de piedra. Quizá sea lo mejor.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Bienvenido.

De los mil Pablos que había, vino el más silencioso de todos, el más oculto, el que nadie predijo, el que parecía muerto y olvidado. Fué suficiente para matar a los restantes.
De todas las veces que estúpidamente he creído cambiar o ser otro, hoy ni yo mísmo puedo siquiera aceptar que me soy más extraño que nunca, porque esto que soy jamás lo supuse, jamás lo pensé, jamás lo quise.

Lo único que he hecho este tiempo es tratar de sentir, dejarme guiar por el corazón. Antes lo consideré casi una insolencia, pero mi querida y vieja amante (la razón) me dió más bien ataduras y recelos que hoy quise deshacer y extinguir.

Me siento más ignorante que antes, casi imbécil. Me es difícil detenerme a pensar en cosas objetivas y cuantificables, me es difícil hablar con fluidez y correcta estructuración. Me he hecho de la calle, de la gente, de emociones y de guerras. Me siento libre.

Este proceso ha tenido sus grandes estragos. Me olvidé de lo que fuí antes, me olvidé de lo que quería, de lo que llegué a buscar alguna vez. Me dejé deslumbrar por las cosas como son, simples, sin vueltas ni dobles facetas, que no siempre requieren una explicación o un acierto.
Me gusta mucho equivocarme, me gusta tanto; me hace sentir tan sencillo, tan despejado, tan común, tan material, que puedo olvidarme de mí, de mañana, de siempre.

Sé que nada me pertenece, que no tengo nada que perder que debo apostarlo todo, no reservarme en lo absoluto cualquier cosa que quiera conocer, tengo el derecho de dejarme hacer polvo, de esparcirme en el aire.

Ya no tengo la capacidad de recordar ni de valorar, nada vale tanto la pena como el hoy, como la gente que conozco a diario, con los que puedo compartirme y sentirme transparente, con los que quieren tomar algo de mí. Nadie me pide rendir cuentas, nadie me espera, nadie me juzga.

Es bueno ser un poco ciego, y un poco sordo. Es aun mejor ser mudo. Es hermoso dejar que los otros tambien participen, que lo otros hagan su parte.

Nací sin nada, nada me llevaré. Voy a entregarme por completo, sin preguntarme si está bien o mal, sin temer las consecuencias. Nada será un hecho hasta que enfrente la realidad.

Así sin más. Bienvenido.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Completo desconocido.

Hoy pensé. Hoy callé... solemnemente como descansan las rocas, los muebles de la habitación y los libros viejos que jamás he hojeado. Hoy me besé en la frente, hoy me quise abrazar. Pero no pude, porque me dí asco. Asco de silencios.

Me reí un poco, de lo fácil que me resulta llorar, de lo mal que me sienta la saciedad, de no entender porque cambio tanto, de sentirme tan solo. Doy vueltas, muchas, a un solo punto, sabiendo que solo giro, que no avanzo, que compruebo una vez más que no espero nada de nadie, ni de mí, ni de la vida... ni de dios. Y no hay razón alguna, no soy feliz, pero tampoco infeliz. Estoy jugando macabramente con un cuerpo y el tiempo.
Que extraño es.

Ya encontré el símbolo universal, el que tanto esperaba, y a pesar de ello me siento como al principio. Me dijeron que era el amor.

Recuerdo cuando niño, que me subía a la casa por horas en la noche, mirando las estrellas esperando a que mi verdadera especie llegara por mí en una nave espacial, les mandaba cartas en globos, les contaba mis cosas, les pedía que no tardaran tanto. Y me veo, de casi 21 años y creo que soy extraterrestre (vaya que se ha alargado la espera). Si no soy extraterrestre, pues mínimo soy una mutación, un adefecio mal logrado, un monstruo. No puedo sentir. Es como estar muerto, porqué a pesar de seguir aquí ya sé lo que es eso, estar bajo tierra, en una tumba, inherte y frío.

Me dijeron que era el amor. Malditos bastardos. Que fácil. Es como decirle a una persona muy enferma que la única cura se encuentra en Júpiter, o como saber el final de una historia antes de saberla. Me han estafado, me han burlado. Lo busqué, lo invité, lo esperé, y ya me cansé, tuve suficiente en este pequeño tiempo. Fué suficiente para darme cuenta de mi incapacidad.

Ya no sé si llamar "amor" a lo que he sentido antes por las personas, porque ya no sé si las quiero, me están resultando, poco a poco, indiferentes, aburridas, lejanas. Solo quiero estar conmigo, esa compañía ya es un reto, no porque sea grande y complejo, si no por que soy tan estúpido y torpe, que apenas puedo cuidar de mí. No quiero estorbarle a nadie. La gente se fastidia muy rápido, no quiere pesos extras. Los entiendo, yo tampoco los querría.

Nadie (el nadie del nunca jamás) es necesario ni esencial. Con o sin, todo puede sustituirse, remplazarse. Esta visión me facilita las cosas, me hace sentir lo suficientemente real como para tirarme a la basura, como para escupirme con desprecio, como para saber que realmente soy insignificante, que soy una mala persona, que he sido hipócrita, mentiroso, que no merezco nada bueno porque así deber ser. Quiero pagar, estoy consciente de ello. No me pesa. Me sentiré complacido de servir para algo, de ser el alimento de gusanos y plantas, así podré verme más bello y vivaz. Quiero sentir el perdón, al menos, si no amo, sabré que esperar cuando muera mi cuerpo. Quiero morir joven, no quiero pesar como un trapo, no quiero quedarme solo de viejo, porque alguien como yo se queda solo. No hay lugar, simplemente eso.

No me tengo lástima. No me provoca ninguna emoción ni sentimiento. Solo és. És.

Hoy pensé. Hoy callé. Hoy me dí cuenta de que si odio (tristemente, quizá sea una confusión más). Hoy, hoy... ¿porqué hay "hoy"?

Seguiré mirando a la gente caminar. Igual y algún un día me canso.

[Dije que era feliz. Me equivoqué, a veces seguimos creyendo en todo... es obvio que en algún rincón algo de mi tiene esperanza, ante el "no" las posibilidades son mas o menos eternas. Pero la esperanza tambien muere.]

sábado, 20 de octubre de 2007

Esas cosas que siempre cambian.

Desde hace más o menos dos meses para acá han surgido una serie de cambios extraños y sorprendentes. No sé bien que es exactamente lo que haya propiciado este giro, pero más allá de preocuparme por no definir una razón lo sufcientemente justa, tal parece que me gusta este estado de las cosas.
Los más palpable que encuentro fué mi separación repentina, de lo que creí por mucho tiempo mi vida, regida por un compendio de reglas y preceptos rígidos que me habian encaminado por una línea sin muchos peligros ni retos.
Hoy, he tenido más tiempo de estar con la gente, de salirme de casa, de reir, de coquetear con chicas, de hablar estúpideces (yo mismo me he sorpendido, ahora formo parte de un equipo de baseball que representa a mi carrera en una liga interna, y hasta me doy el lujo de ir a fiestas).
Creo que he descubierto mi lado banal y mundano (así lo consideraba antes), convirtiéndome en un ser más sencillo y normal, espontáneo y sinceramente, mucho más feliz que antes.
Dejo atrás muchas cosas, que hoy llamo obstáculos o preocupaciones innecesarias, y me doy cuenta del valioso tiempo que estaba perdiendo, ya que la escuela no significa tanto como pensaba... he descubierto cosas mucho más importantes y enriquecedoras: personas con las cuales compartir, a las cuales entregarte, en las que puedes apoyarte.

Ya no me preocupa el futuro, solo importa que sé que quiero ser feliz, como sea posible. Lo demás es solo formalismo.

sábado, 6 de octubre de 2007

Sueño acuático-automatista

Hay un péndulo...
Interminable e infinito
que va de mi casa a la mar,
y en su cadena oscilante pasean las sirenas
se enredan como serpientes y
tienen dientes de megalodón.

No sé de donde se sostiene,
creo que cuelga del colmillo de un gran elefante
montado sobre gaviotas
que vuelan sobre la tarde del espacio
cuyos ojos son perlas que encierran universos.

Siento el vértigo por la altura
y veo hacia abajo el agua... profunda y mística
que guarda ciudades y cetáceos transparentes
nadan mariposas de luz y pasean caballos marinos
con niños blancos montándolos como espuma de ola.

Y veo el horizonte y percibo su fuego
y el sol es la luna ardiendo en pasión.
Y los amantes caminan y se sientan a la orilla
sobre tortugas de jade de donde nacen flores y abejas.
Y es dulce volar, y es dulce mojarse,
y es dulce hacerse arena con el viento...

Y un castillo a lo lejano
impera majestuosidad en sus ruinas
ruinas de eternidad y misterio
que encierra respuestas y está protegido por dragones azules.
Y mis ojos lo ven todo, y la tarde parece cerrarse.

Y veo el sueño nocturno,
y me doy cuenta de que soy uno con la vida,
de que soy uno con los elementos...
de que aun no quiero morir.

Y mi sueño acuático se extingue
Y me veo dormido como en un lapsus acústico
Y me veo flotando en la nada…
En letargo vibrante de telaraña mojada.
Me parto en las rocas, embato contracorrientes,
Me convierto en universo.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Fotografía en escala de grises.

Tengo sueño...
sueño sueños viejos, pienso en tiempo polvoriento, y en brujas montadas en escobas del ayer.
Mi arte es naturaleza muerta, carnes secas y enredaderas rodantes en selvas desérticas.
Y cada bola de monstruosidad engendra un monstruo nuevo, y esos hijos bastardos del pasado explotan liberando sus esporas de cáncer dictador, declarando toque de queda en las calles de la memoria acompasada de amargos desdenes: entonces se detiene dios (ese dios segundo).
Y puedo sentir al máximo una aguja aguda y torcida, y oxidada y carcomida, que se hunde como estoque en mi pecho... y no sale sangre, y no sale nada.
Y quiero morir dormido, en esa agonía de paso entre la cama y el idilio macrocósmico de la noche, ese segundo que te dice, nada es real, no estás quí... y la noche se vuelve mujer, y creo hablarle a una, y le pido un beso, y me muerde, y con sus piernas me aprieta... azul como la arteria racional de mi presente parezco gozar dulcemente del dolor, en esa falsa entrega que dedico a mis sábanas, con esa firmeza de mi entrepierna que más bien parece un adorno de rincón. No, no es fácil.
No es fácil perderte en sopores, ni dejarte tragar por abismos densos y vientres calientes.
Y después de tantas cosas que se pudieran decir, despues de tantas técnicas y escenarios que se puedan pensar, hacer, buscar, acometer... solo suena un silbido, largo y eterno que me transporta al lugar más real del universo: sigues detenido en ese tiempo, invariable y eterno...
como una de esas fotos, que parecen haberse quedado sin alma.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Metamorfosis

Hoy esta palabra marcó un nuevo comienzo. Es un asunto meramente de clase, pero que, en lo personal, me devolvió ese ánimo por seguir y entregar algo de mí, lo cuál se proyecta a mi vida misma, ya que la escuela ha sido mi todo y mi máxima realización hasta ahora la deposito en ella más que en cualquier otra cosa. No voy a fallar ahora.
Apesar de la derrota y la frustración sé que quiero esto, y debo seguir, dejarlo ahora sería un rotundo fracazo, como darse por muerto y nombrarse "cobarde".
Lo hago solo por mí, no por lo que otros pudieran esperar o decir.
Me he sentido cansado, muy cansado, casi harto y fastidiado por los ciclos repetitivos que parecen llevar al mismo lugar donde siempre espera una dura y fria pared gris que solo sirve para estamparse en ella, para destrozarse.
Necesito por tanto de alguien que me guíe, creí nunca poder aceptarlo, pero lo hago ahora. Alguien que me escuche y al cual poder aferrame para no caer del todo en el fondo. Me suena a que sigo siendo el mismo débil.

Quisiera poder irme por lo menos un día: libre de mis padres y de mi casa, de mis maestros y de mí mismo, de la gente que solo rellena mi vista... ir al mar y dejarme ahogar por horas, dormido por el beso envenenado de una mortífera sirena volátil. Quemarme al sol al punto de consumir mi alma brumosa, llenando mis pulmones del aliento de la vida, andar desnudo, sin ninguna conexión al nefasto mundo de material y de sus castillos de humo. Estoy cansado, quiero irme de casa, quiero saber si realmente podré algún dia ser fuerte, si podré aprender a amarme y a amar. Si podré algún dia concebirme siquiera como algo consiso y tangible... ser y todo sin dejar lo que ha sido mi unica razón para seguir en este mundo.

Si esto es metamorfosis, creo ser apenas la larva.
Sigo construyendo mi nombre.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Feliz cumpelaños Denni.

Hay simplemente cosas hermosas en este mundo, seres mágicos que conoces un día, en un pequeño momento del mismo, sin entenderlo ni darte cuenta transforman tu vida y la hacen especial por el simple hecho de permanecer cerca de ti o haberte endulzado una tarde.
Yo conozco a una niña, que más bien es una mujer, pero que en dotes de ternura e inocencia viene a dar calma a nuestras vidas, porque su percepción es pura y perfecta.
Me inspira tanto a protegerla y al mismo tiempo a aceptar que es inmensamente fuerte, que lucha a rabiar para seguir aquí, resistiendo lo cruel que puede ser este mundo, porque ella nos enseña a saber que siempre, apesar de cualquier cosa, existe un mañana donde los sueños y los DESEOS se pueden hacer realidad.
Eres grande Denni. Feliz cumpleaños.

domingo, 26 de agosto de 2007

Sin ton ni son.

Es domingo. Algo tienen los domingos que no se sienten ni como fin ni principio de algo. Solo son paréntesis en la semana. Generalmente amargos o sosos, o sin sabor. Los domingos me viene a la mente el polvo, de ese fino y minúsculo que se atora en todo rincón, por eso generalmente se tiñen de pardo y ventizca, de amarillo hoja muerta o café sin azúcar a media tarde.
Esta solemne pereza o mejor dicho "nefasta instransición", hace que me lamente de tiempo perdido, de espacios vacíos y blancos, del piso sucio de la habitación y del exceso de sal en la comida. Así pues me queda mucho rato para pensar, sin preocupaciones o programación.
Y pienso en la semana, en las últimas dos semanas: el comienzo de este cuatrimestre dejó mucho que desear, no estaré una vez más ni en el lugar que quiero ni con la gente de la que me deseo rodear. Martes largos y apagados, y un lápiz HB que me cuesta trabajo sostener a las 4:30 de la tarde, donde el sonido "Indie" del Jaco (nuevo para mí) se convierte en una nueva inspiración, al mismo tiempo que la hermosa Mariana me toca el trasero y yo tengo que dibujar el del modelo. Los profundos ojos del Héctor-jejéktor, el bebé que espera Sandy, y las presencias del resto de los compañeros aun grises para mí; creo que serán mi mayor novedad en la semana, todo lo que queda de este año, sin mencionar las dos horas que espero los jueves en el comedor, comiendo y esperando, comiendo y añorando, otro lugar, otros aires, otras mezclas.
Siempre espero algún tipo de emoción y quizá ese sea el error, que espero y no busco. Pero si buscar se trata de acabar en jergas, tumultos, sexo y otras gentes prefiero quedarme jugando a mirar las largas filas de individuos que transitan por la escuela, que al final parecen el mismo.
Y volviendo a mi Domingo... no hice la tarea, así acumulo algo de trabajo para el último momento y esa presión energizante sustituya la emoción deseada. Siempre me ha gustado trabajar bajo presión, pensando en todo a la vez e ignorando lo que pasa a mi alrededor. Es como si viviera más en el otro mundo que aquí, en un plano para-dimensional o mínimo pseudoefecto narcótico provocado por algún gas en el aire o por mi misma fisiología endócrina... en fin, me gusta.
No he creado nada el último año, a no ser de los trabajos de la academia de diseño, que no me han gustado, pues no somos libres de pensar aún y nos imponen sus propios gustos los maestros, sus propias escuelas y estilos, en fin, otra de las cosas que es necesario sufrir para poder un día librarte de ellas y poder decir: lo hice.
Estoy yendo al psicólogo, me enviaron por mi "comportamiento" retraído o bien, muy extrovertido. Lo acepto, me encantan los extremos (lo llamo así y no transtorno bipolar medicado, suena mejor) y jugar en ellos porque solo así encuentro novedad en mis días, en eso y en ir al mar. Me gusta mucho el mar, es para mí lo que una mujer para un prisionero sin visita conyugal, o lo que una lata de atún para mi gato, o lo que el verde olivo a mi hermana Tay. Es parte de mí, y a veces siento como me llama, lo escucho en el viento, y me manda desde lejos una húmeda caricia (¿el mar es hombre o mujer?, bha! quizá por eso ambos me gustan en ciertos y muy diferentes aspectos) cuyo intento de provocarme un respiro se convierte en menuda irritación, por la lejanía y el sol, pero sin el sol no lo disfrutaría igual, porque en ausencia se desea, más en permanencia se renuncía en olvidos y despechos. Sin embargo sigo pensando en mar aun nublado, y desnudo pienso en mar, y en mar me acuesto vencido.
Un día más, un día como todos, pero se llama domingo, día de Apolo, día del sol, de la luz y la belleza (de parques y televisión abierta), de beige y verde pistache... de mis pies descalzos que se conforman con al humedad del piso de concreto... quisiera ser espuma, o vuelo de pelícano, o nácar de orilla, de fondo, o red de pescar.
Sin embargo, me gusta ese viento.

viernes, 10 de agosto de 2007

Justo ahora.

Ha sido tanto tiempo de vivir de sombras, de sobras, de comer luz, de devorar rostros, de robar sin permiso almas e historias... estoy hecho de retazos, de trozos, de migajas, de lápiz labial olvidado en vasos, en servilletas, de huellas dactilares sobre vidrio y metal, de polvos, de palabras, de manchas, de fetiches, de recuerdos, de vistazos, de tacto, de basura, de engaño... de mí.

Esa es una de las preguntas más difíciles de contestar: ¿Quién soy? Y no lo sé, soy tantos, soy todos, soy cualquiera, soy nadie. No sé que me mueve ni sé de qué vivo, ni mis alimentos, ni mis altares ni mis aposentos. Hace un tiempo mi mente perdió la claridad.

Justo ahora, en mi estado, ebrio y estúpido, tambaleante, vacío y lloriquero... no sé lo que quiero, ya no sé lo que busco, no sé que es ser sincero, no sé que es la mentira ni la bondad, ni de aquellos mis "enemigos" ni de aquellos en los que puedo confiar. Porque yo olvido, y escondo, y oculto, y regalo y pierdo... y vomito: luces, papel, tintas, amarguras y despechos, sexo, torura y tinieblas, manchas, fuego, cajas y tiempos... el tiempo, una barca hecha trizas, un mar tan profundo... tan profundo.

Que patético "son", no!... soy. Escribo aquí, confiado a que nadie lee, a que es mi lugar de añoranza, de carcazas y de cirujía a corazón abierto. Que en vez de apaciguar más me ahogo... con mi propio vómito, y el agitar de las hadas, de los moscos y moluscos de piedra, de poetas, de saliva, de besos rotos, de ignorancia y de lugares. Lugares, sueños, vidas, lenguas, dedos trémulos, caricias cortantes... me gusta ese viento que me cuenta la verdad, me gusta ese marica que me viene a lamer, a torturar, a decirme cosas, a pellizcarme malosamente... no Pablo, no es cierto, no puto, no... ya estás muerto, muerto estás desde hace tiempo. Y vuela un cuervo.

Que hay en mi laberinto minotauro? Que hay? Hola viejo cómo estás? No recuero mi anterior segundo, nisiquiera mi primero, nisiquiera a los que he pensado, a los que he tocado, a los que he lamido, a los que he robado "pedacitos" de vida, con los que me he compartido, con los que me he conbidado, a los que em he vendido y regalado... una barca hecha añicos, pero que no se unde (mi cabeza da vueltas y mi aliento apesta, apesto al que toco, apesto de maravillas y de luz y de virtudes y talentos apesto, y muerdo mis uñas sucias y escarnio ante las putas flacas y tristes).

Mis hombres, mis mujeres, mis niños y mis perros, las paredes, las moscas, la mierda y rosas frescas... las ancianas platicando, la mano de un alguien que me dió su rato, formas de maldecir y de masticar, traseros y bultos, mujeres hermosas y buenos tipos, cuerpos desnudos, sonrisas lindas, miradas eternas, juegos de canica, columpios y muñecas, mi café frío y el sombrero de mi tío... quiero llorar, quiero morir, quiero sufrir. Quiero morder el verde embeleso de mis calzones bofos, de mi magna estela, de mi mano cercana al talón de Dios, del diablo, de huesos y gusanos que se retuercen en rituales de enrojecimeinto y la televisión cantando múscicas siniestras, y caññejones de olvido, d ebasura y d eviejos, de trabajo de caminata y de fugas... yo el profanador de almas, tumbas para vivos, cajas de secretos, y de los rincones de mi dulce puta azul.

Yo. Pablo. Yo. Jesús, mi santo y olvidado nombre... el zeus, Z, la urticaria, el perro cojo, el egipcio, el dorado, la tierra, el escupitajo, el niño de oro, el joto, el prodigio, el loco, el artista, el mil cosas, la mujer, el bodeguero, el jardinero, el minero, un andrajo, una máquina, un calzón de mujer, mis sandalias, un baño público, señores del tren, niños que juegan felices, milagros, pájaros muertos, serpientes volando, un hermano, un hijo, una amdre, un bebé, un aborto, una bolsa, un pié descalzo, un poeta meurto, un clon, la copia, revistas mojadas, paletas de caramelo, menta dulce, fierros, óxido, jaspe, brasas, un mono, un árbol... el "betta raphaello".

Caray. Justo ahora me siento nada, es feo. Se siente feo. Es feo como un pedo, y antiestético como una mancha en el diente o el discurso mal logrado de un orador. Como esas reglas estúpidas de la escuela, que si un diseño, que si la composición equilibrada, gamas cromáticas, matices, símbolos y publicidad, ventas, éxito, brillantez y talento, rameras baratas, maestros bachatas, tipos raros y perdicicón... mi amado punto rojo, mi amado lápiz azul, mi amado gato engusanado, y aquel camión.

Que importa me dice mi demonio, que importa me dice mi joto, que importa me dice el cuadro antiacadémico de Ocampo en el salón, que importa me dice Picasso, que importa me dice Salvador Dalí, Duchamp, Malevich, Mondrian, Miró, Renoir, Monet, Gauguin, Chagall, Francisco de Goya y el maestro Samuel Corral... que importa me dice la la mesa redonda de mis caballeros débiles y famélicos, de mis apaysos tétricos, la basofia cultural y el sucio culo de José Paz, que importa me dice mi Diana Chan.

Por qué? tantas palabras, tantas aperturas, tantos libros, tantas calles, tantos orgasmos, tantas tardes de silencio, tantas danzas con Dios y sus santos, tantas orgías con mis pensamientos... y no sé nada, y no soy nada, y no espero nada, y no quiero nada.

Quiero secarme el vómito y limpiar mi cuerpo, escarbar mi cabeza y tomar un té muy muy dulce. Quiero ser, quiero cantar, quiero dormir... quiero aires y mar, quiero arenas y sal.

Me quedé solo y justo ahora, me duele la espalda. Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja... no em alcanzan los ja's. Solo mi viejo dolor de espalda, quizá sea lo único realmente constante, quizá sea mi único acompañante.

Justo ahora... que muero.

Aquí estoy, aquí me quedé.

sábado, 4 de agosto de 2007

Gente, urbe, calle.

La entrada de hoy será breve.
Mi mayor fobia son las personas. Sobretodo en un extraño estado llamado gente: cúmulo másivo de eso, masa material y humanidad. Cómo me encantan los retos y sentir cercano el miedo acostumbro mezclarme entre ellos, como uno más, porque al final de cuentas eso soy.
Salir a la calle es todo un reto: una mágica pasarela de rostros, gestos, colores, olores, almas y emociones. Percibir lo que otros piensan y sienten es el don que más agradezco a la vida, es hechar un breve vistazo a sus interiores. Si supieran que en una simple mirada es posible distinguir tantas cosas (me he vuelto un fanático de la observación; facciones, muecas, pequeñas fases y microgénesis a cada instante en un solo plano dimensional, simplemente milagroso).

Me pongo a pensar en la actitud primordial del transeúnte, ese ir y venir indiferente, pequeñas burbujas de frustración que se transporta de la casa al trabajo, a la escuela, a las compras, al paseo vespertino. Me pasa seguido que en una visión egoísta pretendo detestar al que me acompaña a un lado del asiento en el autobús: me molesta su cara, su olor, su forma de mirarme o de no mirarme, su presencia, todo es un silencio inexplicable de hermanastros. Y es cómo me pongo a pensar en ese universo vasto de pensamientos, experiencias del día, amarguras, complejos, miedos, angustias que deben encerrar, y que al igual que yo se siente incapacitado para conllevarlo o controlarlo hasta un momento adecuado.

"Caras vemos, corazones no sabemos" algo así creo que dice un dicho. Desde que logras comprender esa parte de ti mísmo, entiendes mejor a los otros y te unes a ellos en un solemne ritual de mudo acompañamiento. Así avanza la mancha todos los días en la ciudad, terminas el día siendo parte del flujo, y es así con tu lado tan humano y vulnerable como comprendes que eres parte de un gran sistema, una pequeña parte.

Caminar tiene sentido.

domingo, 29 de julio de 2007

Derecho de nacer: derecho a la vida.

Trato de imaginar ciertas "cosas". "Cosas" que duelen, "cosas" que ahí están, "cosas" que se arrancan, "cosas" que se licuan, que se parten, que se comprimen, que se deshacen, que se retuercen, que terminan en la basura o una fosa séptica..."cosas".

Fuera de toda controversia, de razones que existen y no, que son válidas o no, no se trata de juzgar. Lo que está en juego es algo más básico que cualquier idea, motivo o razón. Es algo más allá del entendimiento, es algo intangible, casi etéreo, pero muy poderoso. Algo que se tiene en común con cada ser del universo (es difícil de entender, lo sé, no todos sabemos ponernos en el lugar de otros, no todos afrontamos ciertas decisiones, y quizá tampoco "destinos").

Hay historias...

En algún momento todas las historias se conectan, y parecen contar con el mismo guión, donde solo alternan los personajes. Pero muchas veces éstas historias difieren por sus finales.

Una vez, en un esquema social algo distinto al de hoy, vivía una mujer muy joven, de escasos 19 años, inexperta, inmadura, temerosa, sola. Anduvo por muchos lugares, pisando distintas moradas donde le ofrecieron asilo temporal, cargando solo con su vestimenta y una manta, ah! y con un bulto en el vientre, al cuál no definía muy bien, por el cual no sabía lo que sentía. Solo sabía que ahí estaba y que era su carga, no sé si más pesada que su cobija. Sí, quizá suena poco sentimental, pero que pueden pedirle a una mujer tan confundida y desorientada, a la que se le va el orden del tiempo, de los días, de gente que apesar ve no siente... pasos y pasos, tantos lugares, muchos cerrados y sin a donde ir y además con una carga tan molesta (creo que incluso en una ocasión durmió en el suelo húmedo al lado de un perro, lamentablemente había perdido su manta, y sí hizo algo de frío esa noche, porque el perro murió y no representaba una muy buena fuente de calor que digamos).

Un día, algo dentro de ella (y no hablo del bulto) le dijo que apesar de tantas golpes bajos, de equivocaciones, cachetadas, errores y desaires, existía algo bueno por lo cuál seguir luchando. Ella por un buen tiempo todavía seguía buscando ese "algo", sabía que por ahí andaba. Y ni modo, creo que si se le olvidó una vez más.

Alguién por ahí le comentó amablemente a manera de consejo esperanzador, que posiblemente esa "cosa" que venía traía muchas cosas buenas para ella y el mundo. Quién sabe...

Con toda y esa esperanza insuficiente, la mujer parte, dolosa, rabiante, con todo ese universo de miedo y frustración encima. Ya no quiere avanzar, parece que ha cometido ante los ojos de los demás la peor de las aberraciones (¿es acaso la vida una aberración?) y quiere desistir, no quiere ver el camino, y el viento helado es una anestecia paralizante... y a lo lejos ese coche, que no aprece representar peligro. Y más cerca ese camión, más cerca, casi simboliza una salida fácil y rápida a todo ese peso sin sentido... y el paso adelante, y la oscuridad de la ncohe, y nadie cerca y , ése paso...

en el suelo, asustada y al borde del arrepentieminto irremediable, la mujer se incorpora y ve alejarse el camión.
Sí, quizá ese bulto merezca nacer, quizá todo el sufrimiento y el desprecio valgan la pena.
Y el camino siguió.



Gracias mamá. =)

jueves, 26 de julio de 2007

Infancia presente.

Me gusta mucho escuchar a la gente hablar de su niñez. Época que quizá la mayoría ve como la más inocente, pura e intrascendente para su vida actual (no en todos los casos, pero no falta aquel que la menosprecie o la vea simplemente como un antes, casi como si hablase de otra persona, ajena o totalmente errada y alejada de lo que hoy cree y és).

Es peculiar como poco a poco en ese tipo de conversaciones esos individuos arrojan la información suficiente como para saber el tipo de personalidad que tienen, sus gustos, aficiones, miedos, frustraciones, satisfacciones, puntos fuertes y débiles, creencias, etc., en general un perfil casi exacto de sus características básicas como personas. Esto habla, en cierta forma, de que gran parte de lo que hoy son no ha variado mucho desde aquellos últimos recuerdos de infancia, simplemente se distorsiona, se le adhieren otros factores: crecer hace "madurar" pero al mismo tiempo nos pudre. Apesar de eso crecer es un suicidio necesario, y quizá no sea tan malo como suena.

En mi caso particular, pues puedo decir que fuí un niño normal, solo un poco más atento y serio que otros niños y trataba temas ligeramente más elevados y complejos, nada sorprendente. Lo que si me marcó bastante en su momento, de igual forma que a los "adultos" que me rodeaban, fué la importancia que le di al tema de la justicia y el equilibrio a la edad de 5 años: por qué ésto sí y aquello no, porqué él sí y aquel no, "porqué yo llevo puestos zapatos y ese otro niño no", "porqué hay gente con casa y gente que duerme en la calle". En fin, me dí cuenta a temprana edad de muchas diferencias sin sentido y no solo ha observarlas cómodamente, sino a intentar aportar un poco de lo que podía (agradezco tener unos padres que me enseñaron desde siempre a dar y compartir lo que tenía, por muy insignificante que pareciera).

En fin, con este deficiente ejemplo solo quiero decir que muchas veces los niños (como en éste y muchísimos otros casos) se fijan y centran la tención en "entidades" que los adultos no percibimos adecuadamente, o si las percibimos no nos importan demasiado: temas olvidados.
La pregunta és: ¿que marca la diferencia en la atención que prestamos o dedicamos a ciertas cosas en determinados momentos de nuestra vida? Muchas veces los temas infantiles, rezagados, olvidados o relegados a segundo plano esconden más verdad y sabiduría de la que creemos.

Hoy yo me pregunto: Pablo, ¿cuándo fué que te perdiste a ti mísmo y cambiaste tus verdaderos ideales por dogmas impuestos? A pesar de que al igual que yo muchos dicen y creen seguir siendo "un niño" (por gustos, actitudes y ciertas maneras de ver la vida) lo cierto es que gran parte de nosotros (de ese verdadero YO) yace olvidada en ese pasado que llamamos infancia.
Si hecháramos un vistazo nos reencontraríamos con tantas cosas bellas, sencillas, puras y verdaderamente hermosas, que hasta el más rudo y cabrón de los seres terminaría por rendirse ante lo cursi y colorido de algunos recuerdos, que bien valen toda la pena. Valen la pena porqué se trata de nosotros mísmos, del "YO" que sigue aquí, de "ése" que no se dió cuenta cuándo creció y tiró a la basura viejos sueños, gustos y visiones certeras.

Pienso que lo más grandes sabios de este mundo son los niños, que son lo más preciado y sagrado que tiene el ser humano, quizá de las pocas cosas que aun "sabemos hacer bien" y que pueden detonar en un milagro, con la adecuada guía y un camino correcto.

Hablando de esos niños actuales, me viene a la mente mi sobrino Julián de 3 años que casi cumple los 4 (al cuál llamo Julious, en un intento de sofisticación y cura entre ambos). Julious es un niño sorprendente: habla de manera muy clara y fluida, utiliza palabras muy complejas y sabe de su significado, saca sus propias conjeturas sobre temas especializados y emite opiniones propias, de igual manera cuestiona su entorno y tiene un obsesivo, aunque bien controlado, problema contra la autoridad.

En fin, una de tantas veces que el niño visita mi casa, lo primero que hace es ir conmigo para ver caricaturas (obviamente como todo niño, sigue siendo algo fanático y fantasioso con ciertas series y personajes). Uno de esos días, como comentaba, apareció en la televisión la conocida serie de Power Rangers en su emisión SPD (la Súper Patrulla Delta), inmediatamente Julián se emociona por dos segundos y adopta de nuevo su tranquila posición de "sentarse a dos metros del televisor". En un momento me dice: Tío Pablo, ¿conoces al Ranger verde? Claro que sí -le respondo yo-. A, pues yo soy ése - me devuelve-.
En un principio lo consideré peculiar, primeramente porque es muy común que todo infante opte por ser el Ranger Rojo o Azul, porque son lo más fuertes y tiene armas más poderosas. Entonces le pregunté el porqué de su elección, argumentándole esa comparativa entre los más fuertes y el verde, a lo que él me responde:

"Es sencillo tío, el Ranger Verde tiene poderes mentales... lee la mente, adivina el pasado y el futuro, puede detectar quién es bueno y quién es malo, y sobretodo es muy inteligente. Eso es mejor que ser fuerte del cuerpo".

Simplemente quedé impresionado, no tanto con su característico lenguaje de niño superdotado, sino por su capacidad para diferenciar dichas caracteísticas de otras aun más evidentes, y sobretodo que sepa cuales seleccionar a su gusto y conveniencia. En un futuro creo no muy lejano, cuándo este pequeño ser aprenda a diferenciar la realidad de la fantasía exagerada y desarrolle su potencial, se convertirá en un genio, o al menos no será un estúpido más del montón.

En fin, cosas que pasan. Aprendamos a escuchar más a nuestros niños. Ellos saben cosas que ya quisieran muchos adultos siquiera concebir en un pequeño espacio de sus mentes.
Creo que consideraré seriamente eso de ser padre. Quizá sea muchísimo más satisfactorio de lo que imagino. Siempre hay grandes sorpresas.

miércoles, 25 de julio de 2007

El comienzo.

Hay algo del diario continúo que me sorprende sobremanera: ¿cuántas personas, gestos, rostros, lugares, esencias, símbolos, mensajes, entidades, VIDAS, existen sin que nos percatemos de ello?

Un día aprendí, o mejor dicho, logré darme cuenta, de lo valioso que eran todas las piezas de la rueda de la existencia. Descubrí que puede resultar mágico detener la atención por un instante en estos mundos "perdidos", y quise (escasamente) dedicarme a darles un espacio en mi mente. Entendí que son esas cosas simples y espontáneas, las que le dan verdadero sentido a la vida, y logran darme mucho más que aquellas cosas en las que deposito mi fé o de las cuáles espero cobardemente algo. Esos son los signos, esas son las verdaderas señales: existen.

En un viejo espacio olvidado de otro lugar etéreo y electrónico escribí lo siguiente, lo cuál retomo porque es exacto lo que en este momento quisiera decir:

"El descubrir cosas nuevas minuto a minuto, el conocer los más mínimos gestos de la gente, los espacios perdidos y los momentos sencillos, esa es mi vocación. Ser testigo y confidente de todo aquello en lo que nadie detiene su atención, y plasmarlo por medio de un lápiz en un simple trozo de papel viejo".

Esa fué una primera visión, la más simple y directa. Y estaba aun muy lejos de lo que significa hoy para mí. Hoy debo estar atento a lo que dice mi entorno e intentar plasmar lo que pueda sin menospreciar nada en base a mis conocimientos o frívolos rituales mitológicos característicos de la sociendad contemporánea.

Significa en un sentido ligeramente más profundo, explorar a través de los sentidos el cúmulo de imágenes, sensaciones, percepciones y estímulos posibles y generar a raíz de eso una nueva interpretación sin un fin más allá que la propia fascinación y la complacencia fortuita de mis diversos "alter egos", y por qué no, quizá de otros también.

El mundo es una gran misterio, y mi mayor razón para vivir es descubrir cualquier pista que me lleve a una posible respuesta. Sé que corro el riesgo de encontrar alguna, pero me pregunto, ¿sin eso que otra razón habría para seguir aquí? Mi búsqueda es experimentar con todos los sentimientos y emociones humanas, hechar un vistazo y comprender un poco de ese entorno, y así comprender una parte de mí.

Espero que los interesados encuentren algo de sí en eso que escriba o muestre y de igual forma me "regalen" algo de sí mismos. Hasta pronto.